Fallo en Coldcard: 594 bitcoins vaciados de 500 monederos en 25 minutos
Un parámetro de compilación del firmware de la Coldcard Mk3 hacía que el aparato se saltara su propio chip de aleatoriedad, dejando las claves privadas al alcance de quien las adivinara. Los atacantes se llevaron 594 bitcoins, unos 38 millones de dólares (unos 33,3 millones de euros), de cerca de 500 monederos. Los Mk4, Q y Mk5 no están afectados.
Entre las 01:31 y las 01:56 UTC del pasado viernes, 594 bitcoins salieron de unos 500 monederos de hardware. Son alrededor de 38 millones de dólares (unos 33,3 millones de euros) en veinticinco minutos. La causa no fue un phishing ni un aparato robado, sino un parámetro de compilación en el firmware de uno de los monederos de hardware más recomendados del entorno bitcoin.
Qué ocurrió exactamente
Los aparatos afectados son las Coldcard del modelo Mk3 con firmware 4.0.1 o posterior. El fallo entró en el código con la versión 4.0.0, publicada en marzo de 2021. Durante cinco años nadie lo detectó.
El análisis lo han publicado los equipos de ingeniería bitcoin y de seguridad de Block. Coinkite, fabricante de la Coldcard, ha avisado a sus usuarios. Lo que hace singular el ataque es que no requirió acceso físico a ningún aparato: todo se hizo desde la blockchain, a base de cálculo.
El fallo está en la aleatoriedad
Un monedero de hardware es, en el fondo, una máquina que produce un único número secreto. Ese número es tu clave privada. Toda su seguridad depende de que ese número sea realmente impredecible. Por eso todo monedero de hardware serio incorpora un generador de aleatoriedad físico: un chip que convierte el ruido del mundo real en bits.
Por una marca de compilación mal fijada, la Coldcard Mk3 se saltaba ese chip. En su lugar, el aparato recurría a un generador por software alimentado con dos valores: el número de serie del chip y el estado de sus registros de reloj. Ninguno de los dos es secreto. Un número de serie es fijo, y el estado del reloj en el momento de la creación cae dentro de un rango estrecho. Con eso, el espacio de claves posibles pasa de ser astronómico a algo que un atacante puede recorrer sin más.
Una vez hecho ese razonamiento, el resto es contabilidad. Generar las claves candidatas, derivar de ellas las direcciones, mirar en la blockchain cuáles tienen saldo y firmar las transacciones.
Qué aparatos están afectados y cuáles no
Solo la Mk3 es vulnerable, y únicamente con firmware 4.0.1 o posterior. Los Mk4, Q y Mk5 funcionan con otro firmware y no están afectados.
Hay aquí un detalle que se malinterpreta con facilidad. Lo que cuenta no es qué firmware tiene hoy tu aparato, ni cuándo lo compraste. Lo que cuenta es qué firmware estaba activo en el momento en que se creó tu monedero. Una clave débil sigue siendo débil después de actualizar. La actualización arregla el generador, no la clave que salió de él antes.
También conviene señalarlo: se trataba de monederos de firma única. Los montajes multisig en los que la Coldcard solo guarda una de las claves no se pueden vaciar así de forma automática, porque el atacante necesitaría también las demás claves.
Veinticinco minutos, 500 transacciones
La ejecución estaba visiblemente preparada. En veinticinco minutos circularon por la red unas 500 transacciones que recogieron el botín en 1.324 fragmentos. Después, 562 de los 594 bitcoins se consolidaron en una sola dirección.
Esa cronología dice algo. El cálculo para dar con las claves ya estaba hecho; lo que se ve en la blockchain es solo la cosecha. Quien cierra una operación así en media hora ha cartografiado antes los objetivos y ha esperado a tenerlo todo listo.
Por qué esto no hunde a los monederos de hardware
Es tentador concluir que un monedero de hardware no sirve. Es la lección equivocada. El modelo aguantó: la clave nunca salió del aparato, el PIN hizo su trabajo, no hubo phishing. Lo que falló fue un ajuste en el proceso de compilación, precisamente el tipo de fallo que el código abierto y el análisis externo deben cazar, y que aquí encontró efectivamente un equipo externo.
La lección de fondo es que confiar en un aparato siempre significa confiar en una cadena de producción. El firmware, el entorno de compilación y la aleatoriedad forman parte del producto, aunque nunca los veas. Eso favorece a los aparatos cuyo firmware se puede compilar de forma reproducible y cuyo código lee más de una parte.
Qué significa esto para ti
Si tienes una Coldcard Mk3 y tu monedero se creó con firmware 4.0.1 o posterior, da por hecho que la clave es débil y mueve tus bitcoins. No a una dirección nueva de la misma semilla, porque deriva de esa misma clave débil, sino a un monedero con una semilla completamente nueva generada en un aparato sano.
Si no recuerdas qué firmware llevaba entonces, trátalo como comprometido. La alternativa es acertar la conjetura con tu propio dinero en juego.
Si usas una Mk4, una Q o una Mk5, no tienes que hacer nada. Si tu Coldcard forma parte de un montaje multisig, la urgencia es menor, pero sustituye igualmente la clave implicada en la próxima rotación prevista.
Y en términos más amplios: es buen momento para comprobar que tu frase de recuperación está en un sitio donde tú puedas encontrarla y nadie más. El ataque de la semana pasada funcionó porque había claves predecibles. La mayoría de los demás funcionan porque la gente fotografía su frase de recuperación.
Fuentes: CoinDesk, Coinkite, Block, FinanceFeeds, Crypto Economy, Cybernews. Última comprobación: 1 de agosto de 2026.
